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Cecilia González Méndez I Rosa Dinka

Es un sábado de otoño en Vicente López, suburbio de zona norte de la provincia de Buenos Aires. Santa Rosa, una calle muy tranquila, con árboles, casi sin gente. Una vidriera extraña en medio de una cuadra de casas residenciales exhibe sólo unos zuecos de madera y una silla amarilla contra una cortina de gasa blanca. Sobre el vidrio un nombre misterioso: Rosa Dinka.

Cecilia González Méndez nos recibe en Rosa Dinka, una casa pensada como estudio de arquitectura, biblioteca, taller, lugar de encuentros, tienda, galería y abierta a nuevas posibilidades que integran el estar y el trabajar con otros.

“Es mi inconsciente construido” nos dice, un lugar que reúne el universo en el que quiere moverse con amigos o amigos de amigos, trabajando, el resto de su vida.

Cecilia es arquitecta, sensible, con una mirada sobre las cosas, los espacios y los vínculos que transmite dulzura y cuidado.

 

El trabajo de su estudio (que comparte con Gustavo, su socio), funciona en un ambiente central de Rosa Dinka que conecta dos patios de vegetación tupida. Cecilia define el trabajo que hacen como “sastrería de la arquitectura”: la gran tarea de tomar lo que está y sobre eso invertir recursos y conceptos para mejorarlo y explotar su potencial. ¨Respetarlo y quererlo, cuidarlo, sacarle lo mejor a lo que ya está”.

Cuando le preguntamos por su relación con la moda y la ropa nos dice que le gusta, le interesa, pero no la obsesiona.

En Rosa Dinka cada objeto, planta, detalle se encuentra ahí por algo, tiene su historia que lo vincula con la experiencia y lo integra a una estética. Es la estética justamente lo que le interesa específicamente a Cecilia y ésta implica sentirse cómodo. No hay belleza en la incomodidad, y esto aplica también a la ropa.

Porque la belleza, dice Cecilia, consuela absolutamente. En tiempos difíciles acá y en el resto del mundo, los espacios ordenados (aún en su desorden) y la belleza, nos calman.

 

 

¨Pienso, dice, que en estos momentos complicados procurar espacios compartidos, estar con otros, es importante”.

Citando un texto que alguien escribió sobre una casa de Peggy Guggenheim nos dice que no hay que tenerle miedo a la mezcla de lo sagrado y lo profano, las personas y los objetos, lo popular y lo “culto”, el espacio expositivo con el espacio “casa”.

Rosa Dinka es hermosa, basta con ver la delicadeza de cada objeto y cada decisión tomada respecto a su organización espacial.

Es también generosa, abre sus puertas a distinto tipo de manifestaciones culturales que ponen en funcionamiento un punto de encuentro en un barrio donde hay cada vez más ganas de juntarse.

Para estar al tanto de las proyecciones de cine, conciertos, muestras, actividades te invitamos a que sigas su programación en @rosa.dinka y www.espaciorosadinka.com.ar .

El trabajo de Cecilia como arquitecta podés verlo en @mcecilia.gmz y en @preludioalproyecto.arq

Los patios de Rosa Dinka fueron diseñados por Cecilia y por Luciana Betesh @luciana.betesh

Cecilia viste en las fotos el pantalón Juana de Corderoy rojo, la Camisa de lino Josefina y el Mono Jazmín de Corderoy Visón

 

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